En estos momentos gran parte del país tiene un desmadre
emocional; tristeza, desesperación, enojo, incredulidad.
A pesar de que llevamos meses esperando el resultado,
escuchando en los medios que Enrique Peña Nieto tiene una ventaja irrevocable y
que el PRI volverá a gobernar, saber que esto ya está sucediendo opaca por completo
cualquier ilusión.
Después de darle vueltas todo el día pensé en qué hubiera
pasado si cualquier otro candidato de nuestra preferencia hubiera ganado.
Llegué a la conclusión de que fuera de sentir que tuvimos un triunfo electoral
y que logramos escupir la historia que los medios han querido que nos traguemos,
el 2 de Julio no es tan diferente al 30 de Junio.
Seguimos siendo un país con graves problemas económicos, con
la mitad de nuestra población viviendo en la pobreza, con una guerra contra el
narcotráfico que se ha llevado a más de 60’000 personas en el último sexenio y
con un futuro muy borroso.
Dudo que con este cambio en el ejecutivo existan grandes mejorías, como tampoco sucedió con los anteriores presidentes panistas. Dudo,
por otro lado, que las clases acomodadas tengan algo de qué preocuparse. Creo
que seguiremos viviendo en un sistema similar, con un inepto como presidente,
pero con la muy celebrada estabilidad macroeconómica del último sexenio. Cambiarán
funcionarios, cambiará el color de la publicidad del gobierno federal, pero se
seguirá reaccionando lento a los problemas. La clase media seguirá estando en
medio y los gritos de abajo serán silenciados con despensas o simplemente no se
les acercará un micrófono.
Dudo también que los jóvenes (no hay que ser estudiante ni
veinteañero para seguir siendo un joven) nos conformemos. Creo que con el paso
de los meses bajará la intensidad de los reclamos, pero los que ya nos paramos no
nos vamos a volver a sentar.
Esta bofetada histórica va a provocar que los que queríamos
abrir los ojos terminemos por despertarnos. El clima previo al proceso nos demostró que somos muchos los
inconformes y que contamos con medios para expresarnos.
Sería muy ingenuo pensar que todo lo que hemos hecho hasta
ahora se quedará en el aire, si ayer fueron las elecciones y hoy amanecimos con
Peña Nieto como presidente, entonces esto apenas empieza.
¡Ánimo México!
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