miércoles, 11 de julio de 2012

El candado lagunero

Hoy me obligaron a pensar en Torreón; en todo lo que me gusta y me disgusta. Definitivamente gana lo primero, pero hace falta un poco más de crítica.


Omitiendo las gorditas, el calor, los balazos o el Santos, intenté pensar en algo más esencial, en lo que no es palpable y nos define.
Recordé una de las frases más repetidas en la región: "Vencimos al desierto".
Nos sentimos orgullosos de eso, levantamos una mancha metropolitana de más de un millón de personas en menos de 100 años, como un oasis, en medio de la nada. Somos la cuna de muchas de las empresas más exitosas a nivel nacional y continental. Tenemos, como en el Ruhrgebiet, una cultura industrial.
Quisimos pensar que el desierto nos la pelaba; que el ecosistema que nos dejó formarnos y superarnos nos había obligado a deformarlo y superarlo. Se nos olvidó convivir con él.
Me acordé también del arsénico en el agua, el plomo en la sangre, los 30 millones de pollos y las vacas que superan el medio millón. Los ríos sin agua, la laguna desértica.
Se me ocurrió entonces reformular el slogan expuesto anteriormente, quizás debería de ser: "Nos cogimos al desierto y nos hicimos un candado".
(Para los que no sepan, "el candado" es una posición en la que el pene se introduce en el ano de la misma persona, en otras palabras, nos autocogimos).

1 comentario:

  1. Jajajajajajaja que buen post. Y estoy de acuerdo, se nos olvido convivir con el ecosistema que nos trajo a la vida. Es cuestion de a;os cuando se acabe el agua en la Laguna, y ahi si va a ser candado Master de 3 pulgadas de grosor. Saludos!

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