miércoles, 27 de noviembre de 2013

Espejismo lagunero

Esta tierra de contrastes nos invita a reflexionar, se trata de un lugar en el que en poco tiempo pasó todo; desde las promesas truncas de progreso hasta el olvido y el deterioro del espacio.

Aquí conviven chimeneas oxidadas con palmeras exuberantes, ríos sin agua y desiertos fértiles. Torreón es polifacético, próspero y a la vez decadente, bipolar como sus estaciones del tiempo y su sentido del humor.

El paisaje amarillento y plano nos da una sensación de nostalgia, como si nos encontráramos en un lugar solitario cubierto de polvo por el desierto y por el olvido. Y sin embargo, si se pone atención y se mira con detalle, se descubre la vida escondida, que se aferra y se adapta a las condiciones más adversas. 

Nacen construcciones culturales, mitos, tradiciones jóvenes. El espacio árido se nutre de espejismos y la ciudad se levanta en medio de la nada, como un oasis grisáceo que resurge de ese polvo inerte.

Después de pasar un rato aquí cualquiera se dará cuenta de que la laguna no está seca.

1 comentario:

  1. somos desierto querido amigo. hay que convivir y equilibrar nuestra identidad urbana con nuestra raíz desértica. EADD

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