miércoles, 2 de abril de 2014

La ciudad de las cantinas

Las cantinas son espacios de ocio y esparcimiento, de convivencia, charla y borrachera. Son lugares casi sagrados en los que se encarnan muchos mitos de la mexicanidad, sitios que han visto desfilar a políticos, burócratas, artistas y personajes que hacen de esta ciudad un lugar más interesante.

En una cantina no puede faltar la música, ya sean tríos de boleros, guitarristas solitarios o rockolas traga-monedas, la bebida y el baile siempre van de la mano. Otro aspecto importante es la comida, porque la gastronomía cantinesca raya en lo elegante y en lo callejero; bien se pueden probar platillos elaborados que riman con la opulencia de los viejos palacios capitalinos, como botanas y frituras para aguantar el hambre en los momentos más decadentes del día.

Al igual que en el ejemplo gastronómico antes mencionado, el ambiente de la cantina oscila entre dos polos. Las terribles diferencias de clases en México se concilian aquí, con un caballito de tequila o una bola de cerveza de barril. Desde la cara más honesta y melancólica del alcoholismo hasta la presencia de curros y catrines; del balazo de Pancho Villa en el techo al trago de tequila de los expresidentes de la república.

Las cantinas hablan en un lenguaje difícil de codificar, las historias son interminables, entenderlas nunca debe de ser un fin, hay que vivirlas, hay que dejarse arrastrar, hay que construir una relación de complicidad con su todo heterogéneo. Estar abiertos a que pase lo que tenga que pasar. 

martes, 25 de marzo de 2014

Escusados alemanes

A Mario

En Dortmund había un miedo que nunca se iba. Mayor al de la indigestión provocada por el kurrywurst o al riesgo de quedar congelado en la crudeza del invierno ruhrgebietano, mayor incluso a perder un partido contra el Scheiße 04. Era el pavor a que los excrementos chocaran con el propio cuerpo, ante la forma curvilínea y peculiar de los escusados alemanes. 


domingo, 2 de marzo de 2014

Ciudad sonámbula

De noche la ciudad es intermitente, las luces guiñen y si se pone atención al techo se puede ver un punto rojo diminuto. Aparecen leyendas, hoyos negros y sirenas de policía.

Al fondo de todo se asoman las colillas de la mancha urbana; Lerdo, ¿Bermejillo?, Matamoros. El silencio es un espejismo auditivo, los ladridos de los perros, el chillido del tren y las notas acordionescas perdidas en el aire le dan voz a la región.

Si se vive este espectáculo con la compañía de alguien especial el momento puede rayar en lo mágico. 

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Espejismo lagunero

Esta tierra de contrastes nos invita a reflexionar, se trata de un lugar en el que en poco tiempo pasó todo; desde las promesas truncas de progreso hasta el olvido y el deterioro del espacio.

Aquí conviven chimeneas oxidadas con palmeras exuberantes, ríos sin agua y desiertos fértiles. Torreón es polifacético, próspero y a la vez decadente, bipolar como sus estaciones del tiempo y su sentido del humor.

El paisaje amarillento y plano nos da una sensación de nostalgia, como si nos encontráramos en un lugar solitario cubierto de polvo por el desierto y por el olvido. Y sin embargo, si se pone atención y se mira con detalle, se descubre la vida escondida, que se aferra y se adapta a las condiciones más adversas. 

Nacen construcciones culturales, mitos, tradiciones jóvenes. El espacio árido se nutre de espejismos y la ciudad se levanta en medio de la nada, como un oasis grisáceo que resurge de ese polvo inerte.

Después de pasar un rato aquí cualquiera se dará cuenta de que la laguna no está seca.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Palomas cantonesas

Después de leer Malasuerte en Tijuana quedé convencido de que los restaurantes chinos de Mexicali sirven gato a la naranja. Hace unas semanas en Torreón se clausuró un local de comida china porque se comprobó que lo que debía de ser pollo era en verdad paloma.

Comer “ratas con alas” (estoy en contra del término) no suena rico ni higiénico. Sin embargo, preparadas con salsa agridulce y soya podrían haberle sabido bien a cualquiera.

Me puse a pensar en cómo habrían muerto estos animales. Dudo que se les haya aplicado la eutanasia, primero porque es ilegal y segundo porque para alcanzar paquetes de $50 se requiere de métodos rápidos y baratos.

Después de comentarlo con varios catadores de comida china llegamos a la conclusión de que, muy probablemente, las palomas fueron decapitadas o se les rompió el pescuezo.

¿Sería de mal gusto hacer una analogía entre la violencia en el norte y las decapitaciones de aves? ¿O entre la masacre de chinos en Torreón a principios del XX y esta venganza culinaria de hacernos ingerir paloma?

Irónico sí es: se exhibieron el ingenio de un restaurantero ahorrando en materias primas, la incompetencia de las autoridades al regular lo que se sirve en los comercios (no sabemos cuánto tiempo estuvimos tragando paloma) y la ingenuidad de nuestro paladar al no saber diferenciar entre aves cocinadas.

Hace unos días nos preguntábamos mi hermana y yo si a lo largo de nuestra vida habríamos comido carne humana disfrazada de tacos al pastor. Es difícil saber, lo que es casi un hecho es que ya probamos el perro y la paloma. 

martes, 29 de octubre de 2013

La región polivalente

La Ciudad de México es un lugar de contrastes cotidianos. Se trata de una de las urbes más concurridas y heterogéneas del mundo, por la cual han pasado 3 civilizaciones desde su fundación y que sin embargo, misteriosamente, cuenta con una vitalidad y un aire jovial admirables.

Se pueden encontrar ruinas prehispánicas a pocos metros de modernos rascacielos; grandes centros financieros junto a colonias con plazas y mercados que nos remiten a los pueblos más pequeños; la opulencia más despilfarradora y la miseria más indignante; todo esto hace del espacio urbano un campo interesante para vivir y para convivir.

Después de casi 6 años aquí puedo asumirme como un chilango feliz. Desde que llegué he sido testigo del rescate al espacio público en distintas zonas de la ciudad, la migración de muchas personas del norte ante el problema de inseguridad en sus regiones, el comienzo de operaciones de distintas líneas y medios de transporte, la construcción de segundos pisos, las manifestaciones por Reforma, algunos temblores destacables y muchos momentos cotidianos que te sacan una sonrisa o una mueca.

La ciudad de los palacios es también la ciudad de las marchas y al mismo tiempo la ciudad de las cantinas. Es polifacética, siempre se puede encontrar todo, lo bueno y lo malo, lo inclasificable. Las tendencias más bizarras encuentran un lugar aquí.    

Y es precisamente este exceso de estímulos el que me motiva a seguir viviendo en esta ciudad, la cartelera cultural es impresionante, con muy poco dinero se puede hacer mucho. He comprobado que se pueden poner en práctica muchas de las ideas de movilidad y ciudadanía con las que comulgo.

Si no quiero quedar atrapado en un atasco, tomo el transporte público, si el metro está a reventar, me entretengo con los vendedores o con los carteles publicitarios. Ya que llegue a mi destino podré seguir reflexionando y quizás escribir a cerca de las mafias de productos pirata o las pocas nociones de diseño en los carteles.

Lo mismo me ocurre en mis ratos de ocio, hace mucho tiempo que dejé de asistir a lugares por compromiso, teniendo tantas opciones soy capaz de elegir qué escuchar, qué ver y qué probar. Cada fin de semana es una aventura, de hecho las coincidencias más grandes de mi vida me han sucedido aquí, en una ciudad de más de 20 millones de habitantes. En varias ocasiones lo he dicho: El DF es un ranchote. Conserva cierta inocencia, algo provinciano que no se va.

Y para vivir en una ciudad medio ingenua nada mejor que conservar la capacidad de sorprenderse, de enamorarse de detalles y de aceptar la condición de inferioridad ante la urbe desastrosa que al final del día funciona.

La Ciudad de México me gana y yo me rindo sin oponer resistencia. Es más grande que yo, el lugar más grande en el que he estado y sin embargo me siento parte de ella, cómplice de esa masa amorfa, siempre indescifrable.  

martes, 6 de agosto de 2013

Impresiones tapatías

1:

La que alguna vez fue la capital del narco en México ahora luce tranquila y amigable. Es una ciudad contrastante y con mucha vida, cuenta con un centro histórico en el que conviven edificios coloniales, setenteros y dosmileros.

Las calles son transitadas por habitantes locales, autos y carretas para los turistas, por lo que es posible encontrar cacas de perros, palomas y caballos.

2:

Guadalajara es escandalosa. El melodrama mexicano encuentra su lugar en los trompetazos de mariachi, los festejos de las Chivas y la embriaguez provocada por el tequila.

3:

Chicharito Posadas Ocampo, Clemente Quintero Orozco, Chente Félix Gallardo.